Cuando uno es chico (y en el transcurso de su vida) espera la gran felicidad, alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen.
miércoles, 20 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
Después de las fiestas.
Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
Qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo.
Eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.

y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
Qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo.
Eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.

sábado, 2 de abril de 2011
La noche.
viernes, 1 de abril de 2011
Instrucciones para llorar.

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Tantas cosas.

Si te vas, los árboles del parque seguirán creciendo.
Pasará este otoño, se unirán dos nuevas soledades,
se dirán mentiras, seguiremos locos.
Y en el metro sonreirás dormida,
camino de clases,
Y yo, como siempre, quise llegue tarde.
Seguiré cerrando bares y recuerdos.
No aprenderé nunca a retirarme a tiempo.
Dormiré en la calle, besaré otros fuegos.
La ciudad, que en tu ausencia, seguirá creciendo
Devorando vidas, haciéndolas humo.
Otros cumplirán los planes que trazamos,
Que no terminamos, haciéndolos suyos.
Seguirás llorando en algunos cines
Olvidando todo aquello que aprendiste.
Nacerán mil niños, nuevas canciones,
Y quizás alguno, quizás, lleve tu nombre.
Nuevos simulacros, nuevas confesiones.
Si te vas, los árboles del parque seguirán muriendo,
Y también mi fe.
Seguiré olvidándome las llaves para salir de casa.
Y quizás en tu piel haya quien esconda allí su cansancio,
Todos sus temores o quizás sus labios.
Tantas, tantas cosas seguirán pasando,
Que quizás las cosas no nos cambien tanto.
Pero si te vas, estos dias serán
Esa sucia y vacía franja de playa
Que queda cuando tú te has ido,
Cuando el mar se aleja y la marea baja.
Yo estaré cansado y quizás más viejo,
Maldiciendo esos días muertos.
Tantas, tantas cosas seguirán pasando
Que quizás las cosas no nos cambien tanto.
Pasará este otoño, se unirán dos nuevas soledades,
se dirán mentiras, seguiremos locos.
Y en el metro sonreirás dormida,
camino de clases,
Y yo, como siempre, quise llegue tarde.
Seguiré cerrando bares y recuerdos.
No aprenderé nunca a retirarme a tiempo.
Dormiré en la calle, besaré otros fuegos.
La ciudad, que en tu ausencia, seguirá creciendo
Devorando vidas, haciéndolas humo.
Otros cumplirán los planes que trazamos,
Que no terminamos, haciéndolos suyos.
Seguirás llorando en algunos cines
Olvidando todo aquello que aprendiste.
Nacerán mil niños, nuevas canciones,
Y quizás alguno, quizás, lleve tu nombre.
Nuevos simulacros, nuevas confesiones.
Si te vas, los árboles del parque seguirán muriendo,
Y también mi fe.
Seguiré olvidándome las llaves para salir de casa.
Y quizás en tu piel haya quien esconda allí su cansancio,
Todos sus temores o quizás sus labios.
Tantas, tantas cosas seguirán pasando,
Que quizás las cosas no nos cambien tanto.
Pero si te vas, estos dias serán
Esa sucia y vacía franja de playa
Que queda cuando tú te has ido,
Cuando el mar se aleja y la marea baja.
Yo estaré cansado y quizás más viejo,
Maldiciendo esos días muertos.
Tantas, tantas cosas seguirán pasando
Que quizás las cosas no nos cambien tanto.
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