jueves, 31 de marzo de 2011

De lágrimas somos.


Antes de que Egipto fuera Egipto, el sol creó el cielo y las aves que lo vuelan; y creó el río Nilo y los peces que lo andan; y dio vida verde a sus negras orillas, que se poblaron de plantas y de animales. Entonces el sol, el hacedor de la vida, se sentó a contemplar su obra. El sol sintió la profunda respiración del mundo recién nacido, que se abría ante sus ojos, y escuchó sus primeras voces. Tanta hermosura dolía. Las lágrimas del sol cayeron en tierra, y se hicieron barro. Y ese barro se hizo gente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario